—Señor Gil, no me gustan los hombres malos.
—Puedes llamarme por mi nombre simplemente. Agregar la palabra señor suena un poco distante.
Al escuchar sus palabras, Julieta soltó una leve carcajada.
—Eres mi cliente, claro que tenemos una relación distante.
El gesto de Hernán se hundió ligeramente. Estaba un poco descontento.
—¿Llevarías a casa a un cliente?
¿Cuándo lo trajo a casa?
Justo cuando ella estaba pensando qué responder, Jared salió de la cocina llevando los platillos. Al levantar la vis