—Sí. Me porté muy bien hoy. Pregúntale al tío, si no me crees —respondió Dulce.
Julieta sonrió y dijo:
—Tu tío te mima tanto que siempre está dispuesto a cubrirte.
Dulce sacó la lengua y enterró su rostro en los brazos de Julieta. Sus pequeñas manos abrazaron su cuello con fuerza y preguntó:
—Mami, ¿podemos bañarnos juntas esta noche? ¿Por favor?
Julieta estaba de mal humor debido a la reunión anterior. Sin embargo, las travesuras de Dulce lograron mejorar su estado de ánimo de repente. Ella d