—Sabes que no suelo encontrarme con clientes. Si no es urgente, hablemos mañana. También puedes enviar a un asistente —dijo Julieta.
—No, Fénix, este es un cliente importante, y no confío en nadie más. Por favor, hazme este favor y encárgate tú. Les dedicaré todo mi tiempo a ti y a Dulce durante el fin de semana. ¿De acuerdo?
Julieta se rio y dijo:
—Está bien, me rindo. Si usaras estas habilidades de persuasión con los hombres, no seguirías yendo a citas a ciegas.
—Fénix, eres la mejor. Te envi