Julieta estaba acostada en la cama y durante mucho tiempo no volvió en sí.
Había sido un día muy largo y agitado, acababa de leer la nota de suicidio de su padre y el informe de la autopsia de su madre, como si fuera poco también la habían acusado falsamente tan solo al regresar.
El recuerdo de todo aquello era tan vívido que no podía controlar las lágrimas que le caían.
Las pruebas que tenía no parecían suficientes para poder procesar a Dalila, pero no podía quedarse de brazos cruzados. Entonce