Serena miró a Barak directo a los ojos, ella estaba dudosa y no comprendía como un hombre tan frío y que nadie lo domina puede sucumbir a los chantajes de una niña de esa edad. Era increíble como Barak Poretti, el más temido Boss había dejado su imperio en manos de alguien más y ahora lo daba todo por tres niños que lo dominan a su antojo.
―¿Estás seguro de esto? ―Lo miró a los ojos. ―Barak, sabes que no es buena idea. Lianett se enojará. —Resopló. —Está molesta contigo, solo es eso. ¿Cómo es