Las cosas estaban realmente mal, Lianett estaba furiosa con su esposo por permitirles supuestamente agradecerle a Serena, los niños no sabían cómo hacer entrar en razón a su madre, Barak estaba por volverse loco y Serena cada vez se sentía más desplazada.
Julieta era la única que era capaz de hablar las cosas claras con Lianett y aunque prácticamente de la estaba tirando de enemigo debido a que trataba de defender a Serena no se daba por vencida.
—Primero mi esposo, después Kenji, siguieron