Lia suspiró al acurrucarse más. Estaba demasiado cómoda como para perderse de ese calorcito que la hacía sentir segura y protegida a la par que peligroso. Era como estar envuelta por una gran serpiente.
No quería despertar, se negaba a abrir los ojos, pero ese ultimo pensamiento le dio un golpe de realidad. Ella está abrazada a Barak, él la tiene entre sus brazos y ella se siente demasiado bien.
―No puede ser. ―Susurró sin abrir los ojos.
―Solo hiciste tocar la cama y enroscarte en mí hasta