―Solo queríamos descansar del colegio. ―Artem frunció el ceño al explicar los resultados que querían.
―Además, no estamos solos en esto, todos participaron y nos echaron la culpa, ¡Por eso nos descubrieron! ―Lesath señaló a sus compañeros. ―Él trajo los chinches. ―Señaló a uno de los niños. ―Esos nos ayudaron a esparcirlos por los salones. —Señaló a otros.
―¡Ustedes fueron los de la idea! ―Protestó uno de los niños.
―Y ustedes son nuestros cómplices. ―Lesath los miró a los ojos, no pensaba dejarlos salirse con la suya.
―Yo lo siento tanto. ―Lianett miró a la directora. ―Es que la tía se casa mañana y se irán de viaje. ―Miró a sus hijos. ―Y claramente ellos no pueden ir. ―Cerró los ojos y acarició su enorme vientre de ocho meses. ―Pagaremos la fumigación. ―Se ofreció. ―Y la atención de todos, no quiero que alguien salga herido por las picadas y…
―No se preocupe. ―La directora la cortó. ―Los niños tienen su seguro estudiantil y ciertamente solo son los piquetes, no hay de que preoc