Hernán Del Valle salió de la empresa con una decisión tomada.
No iba a esperar más.
No iba a permitir que Eva siguiera moviendo piezas mientras él quedaba afuera, como si fuera un hombre cualquiera al que podían sacarlo de su vida fácilmente. Ya le había dado el tiempo suficiente para recapacitar y volver con él. Pero la “cura chiflados”, como pensaba de su profesión, se había puesto firme después de descubrirlo con Sonia.
Seguro su amiguita, la abogada, le había conseguido a ese tal Agust