—Ya se dirigen hacia acá —anunció Robert en un hilo de voz, rompiendo la quietud tras examinar el mensaje que acababa de ingresar en su dispositivo móvil.
Aquella breve sentencia transfiguró en el acto la atmósfera en el interior de la sala de juntas ejecutiva de Vanderbilt Group, tornándola tan crispada que el mismísimo tictac del reloj de pared se percibía como una intimidación.
Al recibir la notificación, Erick se incorporó de inmediato de su sillón de honor para dar la bienvenida al inversi