Dentro de la sala de juntas insonorizada, el ambiente era asfixiante. La intensa luz de los paneles fluorescentes no hacía más que resaltar las profundas líneas de preocupación marcadas en los rostros de los altos directivos.
En uno de los extremos de la mesa ovalada, Erick mantenía el rostro tenso. Su mandíbula estaba rígida mientras sus ojos permanecían fijos en los números rojos proyectados sobre la pantalla, cifras que demostraban de manera irrefutable que el imperio empresarial de su famili