OLIVIA
Tiré el fierro en el primer basurero que encontré al doblar la esquina, con el corazón latiéndome en la garganta. No por miedo. Sino por ese maldito idiota que me había mirado como si yo fuera una heroína salida de una tonta novela romántica.
—Princeso —susurré riendo para mí misma—. ¿Quién demonios dice eso en medio de una pelea?
Ethan. Se llamaba Ethan.
Y sí, admito que tenía una sonrisa que podría desarmar a cualquiera… cualquiera menos a mí, claro. Porque si algo me prometí después d