ASHTON GARDNER
Eydan.
Maldición.
Solo pronunciar su nombre en mi mente me hervía la sangre.
¿Qué demonios hacía en "MI"empresa? ¿En "MI" edificio? ¿Cerca de "MI" mujer?
—¿La tocó? —pregunté sin mirar a Ethan, con los puños apretados como si fueran a romperse mientras miraba la oficina donde estaba Liss encerrada—. Dímelo ahora mismo, Ethan. ¿La tocó?
—Ella lo confundió contigo… —respondió él, tenso, con los ojos aún clavados en la puerta del ascensor—. Lo abrazó por la espalda. No lo vio venir.