TIFFANY GARDNER
—¿Entonces se lo dijiste? —pregunté en voz baja, sentada sobre la mesa de trabajo, con las piernas cruzadas y el corazón haciendo piruetas.
Oliver asintió, apoyado en la pared, los brazos cruzados, el rostro serio, pero los ojos suaves cuando me miraban.
—Sí. Le dije a Ash que soy ShadowFox.
Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.
—¿Y de mí?
—No dije tu nombre. Ni que estás aquí. Ni que eres tú. Solo… que Rosa Negra es una hacker de otra ciudad que me debía un favor.
Solté el