LISSANDRA
La noche era fresca cuando salimos de la cena. Pero yo no sentía frío. No con su mano sujetando la mía. Cada cierto tiempo la llevaba a su boca y la besaba y luego me sonreía.
Ash no dijo nada en el camino. Solo me miraba de vez en cuando, como si no terminara de creer que realmente estábamos juntos. Yo tampoco lo creía. Sonreía de saber que al fin podría estar con él y con Erick.
Ahora lo sentía. Lo sentía en cada latido, en cada respiración más liviana.
Estaba libre.
Cuando el auto