LUCCA MORETTI
Las horas habían pasado volando, pero no así la tensión en mi pecho. Ya estaba en el avión rumbo a la ciudad de Ashton Gardner, mi misión era clara: salvar una vida. El vuelo fue rápido, sin contratiempos, aunque mi mente no podía apartarse de Aracely. No habían pasado ni 5 horas y ya la extrañaba, entendía la urgencia de esta misión. Porque si fuera mi Ara… yo también movería el mundo para salvarla.
Al aterrizar, una limosina me esperaba en pista. Ni siquiera me detuve a mirar el