ASHTON GARDNER
Me quedé solo frente a la puerta.
La puerta que separaba mi mundo… de la muerte.
Detrás de ella estaba Lissandra.
Mi esposa.
Mi amor.
La mujer que me había protegido con su propia vida.
La enfermera salió en silencio. Solo asintió con una pequeña sonrisa, y dejó la puerta entreabierta.
Entré sin respirar.
La habitación olía a alcohol, a desinfectante, a frío.
Y ella…
Estaba ahí.
Conectada a máquinas.
El suero goteaba lento. Y una bolsa de sangre le daba la fuerza que necesitaba p