OLIVER DRAKE
El zumbido de los servidores llenaba la sala con su usual vibración constante, pero esta vez no me molestaba. No con ella tan cerca.
Tiffany estaba de pie, revisando unas líneas de código en la pantalla gigante, con el ceño ligeramente fruncido. Su cabello caía suelto sobre los hombros, y su concentración era... sexy. Jodidamente sexy.
—¿Y entonces? ¿Funciona la red espejo o no? —preguntó sin voltear, con ese tono burlón que me desarmaba.
—Funciona —respondí, dando un paso más haci