LISSANDRA
La mesa estaba puesta, el olor a lasaña al horno invadía la casa, y el sol entraba suave por los ventanales de la cocina. Si alguien me hubiese dicho años atrás que terminaría viviendo esto... jamás lo habría creído. Una familia real. Risas, comida, y caos incluido.
—No olvides la ensalada —gritó Tiff desde la cocina, mientras Ethan aparecía con una bandeja de jugos naturales, y una fuente de ensalada haciendo equilibrio como un malabarista.
—Tranquila, hermana mandona. Ya está aquí