ASHTON GARDNER
La noche había caído sobre la ciudad con un cielo estrellado que parecía, por una vez, bendecirme. La fiesta terminó, los invitados se marcharon, y la mansión quedó en silencio… pero no era un silencio cualquiera. Era un silencio expectante. Uno que sabía lo que vendría.
Tenía todo planeado. No quise que nos quedaramos en casa. Esta noche no sería una más. Era nuestra primera noche como esposos y ella merecía lo mejor: el hotel más lujoso de la ciudad, una suite diseñada para ell