ASHTON GARDNER
—¡Lissandra! —grité, corriendo tras ella.
El ascensor se cerró con violencia, pero no tan rápido como el latido desesperado de mi corazón. Maldije, presioné el botón con fuerza, apreté los dientes.
No podía creer lo que acababa de pasar.
No… no podía haberme visto justo en ese momento.
No así. Mi corazón se rompió al ver sus ojos llenos de dolor y por mi culpa.
Tiffany me acababa de abrazar, riendo, feliz por mí, como lo hacía siempre desde que éramos niños. Nunca había sido un p