LISSANDRA
—¿Dónde está Erick?
La pregunta salió de mi boca como un susurro al vacío. Mis ojos recorrieron la sala de reuniones donde lo había dejado hace cinco minutos, pintando tranquilamente en su libreta digital mientras Ash hablaba con William y yo venía con unos muffins a la cafetería.
—No estaba contigo —dijo Ash, alzando la voz apenas un poco, pero lo suficiente como para activar todas mis alarmas internas.
—¡No! ¡Lo dejé aquí! ¡Le di jugo, sus galletas, y me dijo que iba a dibujar dino