LISSANDRA
—Mami, ¿me veo como un jefe de verdad? —preguntó Erick, estirando su corbata azul marino con dibujos de dinosaurios pequeñitos.
—Te ves como el jefe más guapo que haya pisado una empresa —le dije, agachándome para peinar con los dedos uno de sus mechones rebeldes.
—¿Más guapo que papá?
—Uy… —reí—. Están empatados.
Erick sonrió con orgullo mientras Ash lo tomaba en brazos para subirlo al auto. Hoy no iba a la escuela. Hoy iba a “la empresa”, como él decía, a conocer el imperio de su pa