—¿Estás seguro de esto, Phidias? —preguntó Amaya, mirándolo fijamente mientras el vampiro conducía rumbo a la propiedad de Miguel Blanco en México.
—Estoy seguro, señorita, además, no tenemos más opción. Viajar hasta Aiskia desde Estados Unidos es un vuelo muy largo, el amanecer está próximo y lo más importante, en las actuales condiciones en las que se encuentra ese país, nos habría resultado muy difícil tomar un avión allá. En cambio, el señor Miguel domina toda esta región y ha prometido ay