Desde que tuvo su primer auto en 1890 le encantó manejar y sentirse en control. Claro, en aquella época eran mucho más lentos e incómodos. Eso también le encantaba: el progreso tecnológico del mundo. No cambiaría la época actual por ninguna otra. Presenciar el avance de la humanidad era delicioso, siempre encaminándose a la comodidad y a hacer de la vida lo más placentera posible.
Él no era como algunos que siempre estaban encontrandole un defecto a la sociedad, quejándose del aislamiento soc