Dorian despertó antes que Lía. La oscuridad de la habitación no evitaba que pudiera apreciar la hermosura del cuerpo a su lado. El cabello negro, lustroso, se desparramaba sobre la almohada, los miembros de ella todavía se mantenían laxos, abandonados al sueño. El rostro de alabastro esculpido mostraba una expresión serena; los labios húmedos se abrían como si suplicaran un beso.
Cuando ella se levantara tal vez permitiría que le hiciera el amor. Tal vez, Dorian podría revivir la época en que s