Amaya se dijo así misma que por la mañana dejaría la Fortaleza. No importaba que no supiera qué rumbo darle a su vida, no se quedaría al lado de Ryu, su voluntad era débil y no quería volver a caer con él.
Cuando llegó al comedor, el príncipe de los vampiros se encontraba sentado a la cabecera, a su derecha, para desagrado de la cazadora, lo acompañaba Lía. Amaya tuvo el impulso de dar media vuelta, pero antes de que pudiera hacerlo, Ryu la llamó.
Sin mirar a Lía, caminó hasta sentarse a la iz