Lía estacionó frente al pequeño edificio en el que Made vivía. Bajó del auto y se encaminó a la entrada, luego de llamar por el intercomunicador, la puerta se abrió. No había ascensor, pero solo eran dos pisos, así que subió las escaleras poco a poco dando rienda suelta a sus pensamientos.
Made le atraía poderosamente y no era habitual que un humano lograra eso. Ella no solía entablar relaciones con los humanos, a quienes consideraba seres inferiores. Sí, era cierto que se había involucrado co