Cuando oscureció, Amaya salió de su habitación. Iba vestida con su uniforme negro y llevaba en la espalda la espada claymore. Tomó la memoria que contenía los archivos que lograron copiar de la división médica y la guardó en un bolsillo interno de su traje.
Tiago la esperaba afuera. A pesar del temor, caminaban con naturalidad por los pasillos.
Sin ningún contratiempo, llegaron hasta el garaje donde tomaron una de las potentes motocicletas. En el portón, dos cazadores de segundo orden montab