Laurel
Los retumbes de tambores se escuchaban en cada rincón de la manada, anunciando el festejo. Hoy celebraba mi cumpleaños número dieciocho junto a otros lobos que nacieron el mismo día que yo, unos dos más, si no me equivocaba.
Ay, estaba tan nerviosa.
No había comido nada en todo el día porque me desperté con el estómago revuelto, pero, ya al anochecer, me entró una ansiedad que se reflejó en un hambre atroz. Por tal razón, me pasaba por donde fuera que había comida. Mi plato lleno quedaba