Liadrek
—Eres doblemente bendecido, pero debemos ocultarlo o los cazadores vendrán por ti, cachorro mío —dijo mi madre y me abrazó.
Asentí, confundido, pero, como el niño obediente que era, seguí sus instrucciones.
Me vi en otro lugar, ya mayor, pues había tenido mi primera transformación y encontrado a mi mate. Ella era tan hermosa y dulce...
—¡Nos atacan! —escuché los gritos, el chillido de espadas y el ruido de la destrucción.
De inmediato corrí en dirección a casa para salvar a mi madre del