Nevan
Los latidos de mi corazón aumentaban a medida en que me acercaba a Luz. Mi respiración agitada podía escucharse y mis ojos debían estar más negros de lo regular.
Tomaban ese color cuando me convertía en mi parte salvaje, lo que me hacía lucir más tenebroso.
Agitado y cansado, llegué a la manada y fui recibido por los guardias, que me hicieron una pequeña reverencia al reconocerme. Volví a mi forma humana, pero no me molesté en vestirme; al fin y al cabo, mi pantalón roto cubría mis partes