Kaia
Suspiré para no empañar este momento cálido con mis tragedias y entrecerré los ojos para enfrentar a papá.
—Deja de decir esas cosas o los demás creerán que de verdad me gusta Nevan. Sabes que él es como un hermano para mí.
Ay, me sentí tan hipócrita.
—¿Un hermano…? —repitió papá, burlesco—. No conoceré yo mis genes. Pero ya estás advertida, cachorrita. Alejadita de ese mocoso que te come con la mirada.
Qué…
No pude evitar que mi corazón saltara emocionado, aunque sabía que eso era imposib