Janor
¡Maldita luna de Roan! ¡Esto era su m*****a culpa! Empecé a tirar todo lo que había en mi escritorio, dominado por la ira. Me sentía traicionado y minimizado. ¿Cómo se atrevió el alfa a tratarme así? ¿De verdad había puesto a esa aparecida insignificante por encima de mí?
¡Maldición!
Yo siempre le fui leal. Dejé todo atrás por él y fui su apoyo cuando más me necesitaba.
—Janor, debe dejar las instalaciones de la casa; fueron órdenes del alfa —me informó uno de los dos guerreros que irrumpi