Bastian
Cabalgaba con prisa y ansias por llegar a mi destino, pues no estaba seguro por cuánto tiempo podría contenerme. Todo mi interior ardía y eso se evidenciaba en el sudor que me cubría la piel.
A medida en que me movilizaba por en medio del bosque, los latidos de mi corazón iban en aumento, como si llevaran una competencia con mi sistema nervioso, a ver cuál de los dos podía alterar mi estabilidad con más ferocidad.
De forma repentina, era sacudido por escalofríos que me hacían respingar,