El alfa Bastian me ayudó a apearme del caballo cuando llegamos a la costa, donde nos esperaba un barco grande. Varios hombres estaban subiendo pertenencias y animales, pero cuando vieron al alfa Bastian dejaron sus labores de lado y lo saludaron con respeto.
Me sorprendió ver a comerciantes importantes saludar al alfa Bastian con tanta naturalidad, pese a que eran diferentes tipos de licántropos.
—Es hora de abordar —me dijo el alfa mientras yo observaba el mar, sumida en mis pensamientos.
Asen