La mirada escéptica del alfa Bastian era como si dos filos me atravesaban el alma y amenazaban por descubrir lo que escondía en lo más profundo de mi corazón.
Él empezaba a impacientarse, pero yo no tenía una respuesta que pudiera convencerlo de que decía la verdad.
—¿Quién eres? ¿Por qué te hiciste pasar por la luna de Roan? —interpeló molesto.
Tragué pesado y miré al suelo en busca de una respuesta convincente y que no me delatara. Necesitaba que el alfa Bastian siguiera creyendo que yo era v