Zebela
Sentía que vivía una fantasía, un sueño del que no quería despertar.
¿De verdad tenía un mate que me amaba y cuidaba? ¿Estaba empezando una familia con un hombre tan maravilloso como Bastian? ¿Esto era real?
No había una tercera en cuestión, ni promesas vacías, ni engaños, ni rechazo ni humillaciones. Todo era amor, respeto y complicidad. No solo éramos pareja y amantes, también amigos y un equipo.
No podía ser más feliz.
—El alfa Bastian, guerrero fiero y temido por todos —dije con una