POV Ariana
Cuando entro en la habitación, todo parece detenerse.
Él está ahí, sentado en la cama blanca del hospital, la luz cayendo suavemente sobre su rostro como si el tiempo lo hubiera congelado en un retrato de incertidumbre.
Me mira. O mejor dicho... me observa, como si fuera, una figura lejana, una sombra, una completa desconocida.
Y eso me desarma.
Sus ojos, los mismos que una vez me miraron con ternura, ahora me atraviesan con una frialdad indiferente.
No hay rabia.
No hay amor.
Solo..