Escapando de un mal amor. Capítulo No me doy por vencido
Al día siguiente, el aire era más ligero, como si el cielo hubiera decidido darles una tregua.
Sin embargo, dentro de Luciana habitaba una mezcla de ansiedad y esperanza.
Pronto sería su boda, quería dejar el pasado atrás, dedicarse al amor de Octavio y nada más.
Por la mañana llamarón a la puerta.
Abrió y entonces vio a Paulina.
Cuando la vio cruzar el umbral de la casa, con la ropa arrugada, los ojos cansados y un leve temblor en las manos, Luciana no lo dudó: corrió hacia ella y la abrazó con