Escapando de un mal amor. Capítulo La culpa y penitencia
Se apartó de ella como si le quemara. Olivia lo miró sin decir nada, con el alma hecha pedazos.
Su mentira había sido lanzada, y ahora flotaba entre ellos como una serpiente venenosa, y silenciosa, lista para envenenar lo poco que quedaba en pie.
—Lo siento… —repitió ella, casi en un susurro, mientras apretaba las sábanas contra su pecho con manos temblorosas—. Yo tampoco recuerdo todo… solo… sé que no fue su culpa. Nadie podía resistirse a lo que nos pusieron en las bebidas.
Octavio cerró los o