Cuando Marfil le contó a Miranda sobre lo que pasó en su paseo con Imanol, sus ojos brillaban de una forma distinta. Había algo nuevo en su mirada: esperanza.
—Estoy loca… —susurró Marfil, entre risas nerviosas—. ¿Cómo volví a creer en el amor? No sé si hago bien, Miranda. No sé si esto es real… o una fantasía que me va a romper el corazón otra vez.
Miranda no respondió enseguida. Solo se acercó y la abrazó con fuerza, sintiendo cómo el pecho de su amiga temblaba con esa mezcla de emoción y mied