Un año después.
Mayrit.
Los flashes de las cámaras iluminaban el lugar con insistencia. La alfombra roja estaba repleta de invitados importantes, artistas, empresarios, y medios de comunicación. Todo era elegante, brillante, perfecto… salvo por los ojos de Sergio, que parecían ver a través de la realidad.
Con una sonrisa dibujada a medias, levantó las tijeras doradas y cortó el listón rojo.
—Bienvenidos a la Fundación Ariana Torrealba —anunció con voz firme, aunque por dentro todo le temblaba.
E