Marfil corrió sin pensarlo, su cuerpo moviéndose antes que su mente pudiera cuestionar la locura de lo que estaba por hacer.
El sonido de las olas rompiendo contra las rocas se mezclaba con el estruendo ensordecedor de su propio corazón golpeando su pecho.
El hombre estaba a punto de saltar.
Sin medir consecuencias, lo empujó con fuerza desde atrás, aferrándose a su cintura. Ambos cayeron al suelo con violencia. El impacto la dejó sin aliento, sus codos arañaron la tierra, pero no le importó.
Él