—¡Claro que estaré ahí! —la voz de Sergio sonaba agitada, cargada de una emoción que apenas podía contener—. Incluso si Freya no me quiere, incluso si todos me dan la espalda, yo... quiero estar contigo, Imanol. Eres todo lo que tengo en esta vida que pueda llamar familia, y quiero compartir contigo este momento, tu felicidad... aunque yo apenas sepa lo que eso significa.
Imanol apretó el volante, conmovido hasta los huesos. Por un instante, deseó tener a su hermano al lado, para abrazarlo.
—Ser