Lynn estaba en el cuarto de baño.
El silencio era tan espeso como el miedo en su pecho. Sus manos temblaban sin control mientras sostenía aquella pequeña prueba de embarazo que parecía pesar toneladas.
Sus ojos, enrojecidos por el llanto, luchaban por enfocar las dos líneas marcadas que confirmaban lo que su corazón ya intuía desde hacía días.
Sí... estaba embarazada.
Y aunque su alma lo presentía, verlo confirmado era un golpe distinto, un mazazo a su frágil calma.
Cerró los ojos y apretó los l