Ariana dejó una caja de regalo sobre la mesa con manos temblorosas. Dentro, el acuerdo de divorcio descansaba bajo una carta cuidadosamente doblada: su despedida. Sus ojos ardían, pero no se permitió llorar.
Ya no.
Tomó su teléfono y escribió un último mensaje:
«Ayudaré a Miranda, mañana se irá del país, así que quiero estar a su lado»
La respuesta no tardó en llegar.
«Entiendo, mi amor. Te amo, princesa. No lo olvides»
Ariana sostuvo el teléfono entre sus dedos por unos segundos, como si el pes