Miranda logró sacar a Ariana del hospital, aunque no fue tarea sencilla.
Los médicos se negaban rotundamente, las enfermeras insistían en que debía quedarse en observación, pero Miranda sabía que no podía permitir que la situación se complicara más.
Bastó un vistazo fijo a las enfermeras, la amenaza silenciosa de un abogado y el pago inmediato de la cuenta para que cedieran.
No podían permitirse un escándalo.
Ariana salió envuelta en una sudadera que ocultaba su brazo enyesado. Su rostro, aún pá