Lorna terminó el livestream con las manos temblorosas y una sonrisa de victoria en los labios.
Los comentarios no paraban de llegar:
“¡Monstruo!”
“¡Justicia para Ariana y Lorna!”
“¡Torrealba, podrido en dinero, pero vacío de alma!”
Cerró el celular con un suspiro entrecortado. Y entonces, las lágrimas brotaron sin permiso.
—Ahora tendrás lo que mereces, Sergio... —sollozó—. Por haber matado a nuestro hijo.
Pero su momento de alivio duró poco.
Un golpe seco en la puerta la hizo incorporarse de