«Pir mi pirti pidis llimirmi Jimis» ¡Idiota!
La víbora se vuelve a colocar roja como tomate maduro y le sonríe al idiota de mi hermano, mientras se despide de nosotros y nos deja solos.
-No soy una simple secretaria, mis cojones. Ella no me gusta, quiero a Dani con nosotros.
-Déjate de hablar tanta estupidez ¿Cómo se te ocurrió la genial idea de hacerle una trampa? Ya te has dado cuenta que los Scott la tienen en alta estima y nosotros somos los recién llegados.
Debes ser mas discreto, hermano